[3/11/15]
Tiene su guasa que uno de los cargos del partido comunista se apellide Llamazares. Parece casi un apodo: Vladimir "Matazares" Ivanovich, aunque adaptado a los tiempos que corren, donde lo que prima es la comunicación, llamarse unos a otros para acercar posturas y hacer declaraciones conjuntas. Estos días los móviles están que arden con el asunto catalán. No sabe uno ya si son llamadas o llamaradas lo que se oye. Aunque a Gaspar, que yo sepa, no le han dejado ni una perdida. Ostracismo total. Menos mal que es sólo política y no una "party line", que si no menudo bajón. El más popular de todos es sin duda Albert Rivera. Seguro que él lo negaría, pero todos sabemos que es verdad. La gente se muere por llegar a consensos, por salir con él en la foto, como si fuese el quarterback del instituto, el que mejor lanza las bolas. Las encuestas no dicen todavía con claridad quién será la pareja ganadora, el rey y la reina del baile, aunque es evidente que él tiene todas las cartas y los whatsapps para ser media naranja, o la mitad naranja en su caso. ¿Será Rajoy reina? Quién sabe. Que ganas no le faltan es seguro, si bien habrá que esperar los resultados para ver. Muchos dicen que ponerse a su lado ya equivale a bailar con la más fea, y si algo no se puede negar de Pedro Sánchez es que tiene buena planta. Y por lo que se refiere a Pablo Iglesias (que también vaya apellido, o nombre completo, vamos) no acabo de verlo. Me pega más en el papel de gamberro pastelero. El típico que hace explotar la tarta o prepara alguna trastada más o menos simpática para la fiesta de la democracia, que tanto se parece ya en este país a una de esas "venganzas de los empollones". Y hasta puede que lo sea en el fondo, oye. No digo que no.
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