sábado, 17 de octubre de 2015

[17/10/15]

   Estos días el blanco de la majería militante o incluso militar es Willy Toledo. Willy es hoy por hoy un actor despeñado (o sea, al que le han quitado la peña) y sin ningún cargo político que yo sepa, aunque cada vez que abre la boca es como si Pavlov les encendiese la bombilla de ladrar a lo bestia a los chuchos del laboratorio. Se desata la jauría. Hasta hace poco era Trueba el que lideraba el ranking de todo este odio "versión española", aunque el señor Toledo se ha convertido en un clásico de la prensa reaccionaria a la altura de García Serrano (sénior) o el peñazo de Gibraltar, y no resulta, por tanto, fácil de desbancar durante demasiado tiempo. Siempre acaba volviendo, si no al celuloide y los teatros a las neuronas del ciudadano bien informado, que viene a ser un poco lo mismo. De hecho tengo para mí que hasta está empezando a eso que se llama "crear tendencias". No las que a él le gustaría, me temo, pero sí entre los tubers o lo que sean, que últimamente se despachan a gusto en sus vídeos poniéndolo a parir. Aparte de las habituales cartas abiertas y artículos airados, parece que está saliendo la moda de ponerse a desbarrar contra Willy Toledo en la webcam. Utilizando los más sofisticados recursos de la fantasía además: cagándose en su madre o untando una foto suya en mierda (ya dije que era "versión española", lo siento). Bien pensado, es un tipo que ha adquirido una mayor notoriedad ejerciendo de actor incorrecto que de actor profesional. Ni en la cumbre de su carrera obtenía tantos titulares, tanta atención, y una respuesta tan apasionada y hasta visceral en toda su extensión del público. Da la impresión de que él en persona es su gran personaje, superando en relevancia con mucho a cualquiera de los que ha interpretado, que nunca emocionaron ni sacudieron así al personal. No sé si estamos ante un salto evolutivo en el mundo de la escenografía o qué, habrá que preguntar a los medios que tanto se ocupan de sus actos, que quizá han intuido este cambio conceptual en lo dramático y aún no saben formularlo del todo. O a sus seguidores, que ahora son legión, o de la legión incluso. Pero hay algo que está claro: un "Encarcelad a Willy" arrasaría en los Goya. Os lo digo yo. Y al primero de marketing que se le ocurra hacer muñecos suyos de goma para darles de hostias en casa se forra. Lo nombran emprendedor del año.      

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